Ambos
la fulminaron con la mirada. —Volviendo al tema, estás loca. Lucifer jamás te
aceptaría una carta de recomendación de ti, para ti, siendo humana. —Astarth
miró la carta más detenidamente. Su ceño se frunció conforme su mirada iba
bajando por el papel.
—¿Pensabas enviar esta carta a mi
nombre?—preguntó— ¿sin que yo te diera autorización?
Zadquiel miró a Azalea y levantó
ambas cejas, sonriendo con picardía. —Bueno, ya pareces hija mía—señaló
satisfecho—, es bueno que hayas pensado en eso, al menos. Nadie cuestionaría
una carta de recomendación de Astarth. Especialmente siendo que ella es uno de
los siete señores del infierno.
—Y del cielo. Pero eso ya es con su
otro nombre. —mencionó Azalea, quitándole importancia con un gesto de la mano. —De
todos modos ya no la necesito—dijo poniéndose de pie—. ¿Y saben? Mi amigo debe
estar muerto ya. Sería lindo poder bajar a buscarlo.
Todos la miraron fijamente. Hace un
rato estaba llorando como posesa y ahora estaba tan tranquila al respecto. Se
preguntaron vagamente si el ritual habría dañado sus emociones.
Azalea
rodó los ojos.
—Era humana, me dejé
llevar—respondió a sus pensamientos, como en los viejos tiempos—. Ahora movamos el culo que debe estar
sufrien—Se detuvo de repente. Sus pupilas se dilataron a tal punto que todo su
ojo estaba negro— Si bajamos por él, no volveremos a subir. Sí era su destino
morir… —Dijo con los ojos ya normales y llenándose de lágrimas. Los miró uno
por uno, se dejó caer al piso y soltó el primer sollozo. Todos estuvieron al
segundo siguiente junto a ella, abrazándola, frotando su espalda o susurrando
palabras tranquilizadoras. — ¿Entonces
por qué? ¿Por qué la visión donde lo salvaba? —Miró a su padre en busca de
respuestas, pero él no tuvo necesidad de responder.
—Alguien está tratando de
manipularme—Dijo llenándose de cólera repentinamente—. No sé quién ha sido,
pero se enfrentará no sólo a mi furia, sino también a los otros bandos en
guerra. ¡Soy un ente neutral! —Gritó, mirándolos a todos—Hay un representante
de cada bando aquí. Y todos de los altos mandos. —Soltó venenosa— Convoco a una
reunión del Consejo. Lleven las noticias a sus amos. —Terminó para levantarse
del suelo con la dignidad de una reina y salir de la habitación. Se detuvo
antes de cerrar la puerta—Estoy consciente que ninguno de ustedes tiene algo
que ver al respecto de esto. —Y cerró la puerta.

