En un principio pensaba escribir algo. Sólo sentía la compulsión de hacerlo. Pero ahora que tengo la página en blanco frente a mis ojos, todo lo que veo son escenas, repitiéndose una tras de otra. No sé si siento algo, o si entré en estado de shock. Quizás estoy en negación. No lo sé. Sólo sé que necesito escribir. No sé sobre qué. Ni siquiera sé si valdrá la pena leerlo. Pero dentro de este enjambre de dudas, confusión, dolor, alegría -la verdad yo tampoco sé de donde sale, no me pregunten-, ansiedad, quizás algo de histerismo.
Estoy jodida. Jodida jodidamente. El por qué no tiene importancia. El cómo tampoco. El quién... Él no es culpable de esto. Ni siquiera sé si hay culpable. Quizás las circunstancias. Quizás es mi estúpida manía de elegir mal.
La última vez elegí un idiota. Esta vez, elegí un imbécil -la mejor palabra para esto sería "jerk" o "asshole", pero no todo mundo habla buen inglés, mucho menos lo lee-. Un imbécil adorable, con quien no subí mi guardia demasiado y ahora estoy pagando las consecuencias.
De nuevo, las personas involucradas no tienen la culpa. Pero eso no quita que me duela. Que llore. Que piense estupideces e inmediatamente me regañe a mí misma por eso.
Tal vez lo mejor sea esto.
Tal vez no.Tal vez haya sido innecesario.
Tal vez no.


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